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¿QUÉ BEBE UN CHECO?

De acuerdo con los estudios de la Unión Europea sobre el consumo de bebidas alcohólicas, la República Checa es la campeona mundial en el consumo de cerveza con 161,1 litros per cápita anual. Esto se debe quizás a su precio reducido, su calidad pero sobretodo por la variedad de marcas y sabores diferentes que se pueden encontrar.

Lo más lógico es probar el pan líquido cuando se visita o se empieza a vivir en este país, pero también merece la pena conocer otro tipo de bebidas que son típicas entre los lugareños. Son muy comunes los licores de hierbas además de ser grandes consumidores de vino.

Uno de los jugos más famosos es el Becherovka, originario de Karlovy Vary con una graduación alcohólica de 38% se comercializó por primera vez en 1807. Es el resultado de mezclar 32 hierbas y raíces de sabor amargo en unas proporciones que sólo conocen dos personas en el mundo. Después de 3 meses en barricas de roble, el Becherovka está listo para ser embotellado en un recipiente verde con el fin de protegerlo de la luz.

La absenta es una de las bebidas más representativas de esta cultura, y ya son muchos los países asiáticos que la importan desde la República para el disfrute de sus clientes. Una de las más representativas es el ajenjo Absinth también conocido como “Hada Verde”. Utilizada por genios impresionistas, escritores románticos y demás personalidades de Bohemia posee entre 70% y 90% de alcohol. Potencia la claridad de la mente y agudiza los sentidos además de provocar una sensación de bienestar y euforia. Se rumorea que Van Gogh se cortó la oreja mientras estaba bajo los efecto de ella.

La ciudad checa de Pilsen es mundialmente conocida por su afamada cerveza Pilsner Urquell, pero allí también se elabora el Fernet Stock. Se trata en esta ocasión de un licor con base de hierbas, aproximadamente 14 especies diferentes que se importan desde los Alpes y diferentes lugares del Mediterráneo. Tiene un 40% de alcohol pero también existe una versión más dulce, el Frenet Stock Citrus, que sólo contiene un 30%.

Otro brebaje checo muy reconocido es el Stará Myslivecká y gran parte de proceso de elaboración se guardan de forma secreta desde 1847. Es una combinación de destilados, extractos naturales de frutas (pasas, ciruelas, peras…) y especias exóticas. Tras pasar 3 meses en barriles de roble adquiere un color ámbar, sabor delicado y afrutado.

Por último hay que conocer lo que es el ron checo, Tuzemský o Tuzemák. Es un sucedáneo elaborado a partir de patatas o remolacha, por este motivo la Unión Europea no permite su comercialización bajo la denominación de “ron” ya que no se obtiene de la caña de azúcar. Al mezclar el Tuzemák con licor de guindas, esta nueva mezcla recibirá el nombre de “čert“ (diablo) y si se prefiere combinar con café entonces se denominará “kafe se šutrem” (café con piedra).

Esta es otra manera de conocer la cultura checa, pero como todo en esta vida, hay que tener un término medio. Hay que saber disfrutar de todo pero con cabeza.

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