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LA INFORMACIÓN OCULTA EN PRAGA

En los tiempos que corren la piratería sigue siendo un tema candente y actual. Casi a diario salen propuestas para acabar con la piratería o para esquivarla de la forma más original posible. A pesar de que la gente es cada vez más consciente del daño (y, a veces, el beneficio) que puede causar la piratería es evidente que es un fenómeno que no va a cesar pronto. De todas formas algo que es legal y aun hoy en día seguimos haciendo es el de compartir nuestras obras preferidas con nuestros amigos. Ya sea un libro, una película, un CD de música o un videojuego de la última consola que ha salido al mercado. Hoy en día ya es posible hacer esto mismo de forma digital y no física, pero un nuevo movimiento ha venido a cambiar eso.

‘Dead drops’, así se llaman los puntos de intercambio que el artista multimedia berlinés Adam Bartoll creó en 2010. ¿En qué consiste? Muy sencillo. Los ‘Dead drops’ son dispositivos USB comunes que usamos en nuestro día a día (también conocidos como ‘pen drives’). Adam Bartoll pensó que era buena idea poner varios de estos dispositivos USB distribuídos por las ciudades con la intención de que cualquiera pudiese acceder a ellos y copiar o añadir contenido al mismo. Estos dispositivos USB se encuentran acoplados a muros con cemento, de forma en que solo se puede ver la salida macho que hay que enchufar a nuestro ordenador. ¿Pero si se encuentran tan escondidos cómo es posible encontrarlos? Adam Bartoll es el creador del proyecto, pero realmente cualquier persona puede crear su propio ‘Dead drop’ donde quiera. La metodología es la siguiente: crear el ‘Dead drop’ (introduciendo un dispositivo USB en un muro con un documento de texto que acredite al creador de dicho ‘Dead drop’) y después acceder a la web oficial del proyecto para indicar dónde está colocado. Con este nuevo método se consigue algo tan sencillo como es el intercambio de archivos ‘peer to peer’ pero de forma totalmente offline. Esto también supone que no vamos a encontrar los archivos que queramos, sino los que el anterior usuario haya decidido dejar ahí. También pueden servir para dejar los archivos que queramos y compartir nuestras obras favoritas con desconocidos aleatorios.

Correcto, en Praga también podemos encontrar ‘Dead drops’. Los ‘pen drives’ son dispositivos un tanto frágiles y el vandalismo está a la orden del día, así que lo más normal suele ser que al ir a acceder a uno nos encontremos con que el dispositivo está desaparecido o roto. Es el gran inconveniente del proyecto, pero como su propio creador admite: “forma parte del juego”. Hay varias personas que han decidido crear estos ‘Dead drops’ por Praga y, si estamos atentos a la web del proyecto, podemos encontrar puntos nuevos cada pocos meses. ¿Os atrevéis a acceder a alguno? Si lo hacéis dejadnos en los comentarios qué os habéis encontrado en el interior y qué habéis decidido compartir.

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