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CHECOS QUE CAMBIARON EL MUNDO CON SUS INVENTOS

El mundo de los inventos, muchas veces injusto y repleto de robos, cambia la vida a todas las personas y muchas veces de la manera más sencilla. Aunque una invención no tiene porque tener una aplicación positiva para la sociedad.

El primer checo que tuvo una nueva idea que nadie antes había imaginado fue Prokop Divis, quien colocó el primer pararrayos de la historia en Primetice (1754). Su artilugio de 42m de altura funcionó a las mil maravillas, lo que hizo que la iglesia le considerara un aliado del diablo.

Los primos Václav y Frantisek Veverkovi de Rybitví, son un claro ejemplo de cómo hay que registrar inmediatamente un concepto o al menos protegerlo tanto como se pueda. Ambos perfeccionaron en el siglo XIX el arado convirtiéndolo en lo que hoy conocemos como el arado de vertedero. Aunque 20 años después de su fallecimiento se les reconociera su logro.

Como vemos, los inventores, al menos los checos, no solían tener una vida fácil. Ni siquiera muy longeva. Esto fue lo que le ocurrió a Viktor Kapla, quien inventó la turbina de paleta (1913) pero que murió por el trabajo de un ataque al corazón.

Por otro lado se encuentra Frantisek Krizik, a quien se le conoce con el apodo del “Edison checo”. Uno de los pocos que gozó de cierta popularidad durante su vida. Su obra más reconocida es la fuente luminosa de Praga.

Si buscamos invenciones más cercanas a nuestro tiempo tenemos que hablar en primer lugar de Otto Wichtterle. Este hombre fue capaz de inventar algo que resulta cotidiano en nuestras vidas como son las lentes de contacto blandas en 1961)

En segundo lugar hay que mencionar a Alejandro Monestier (1972), checo de origen uruguayo quien desarrollo el sistema de gestión de pasajeros de aerolíneas comerciales conocido hoy como Airdream Interios.

Desde Acentos de Praga estamos esperando en conocer al próximo gran inventor checo.

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